En el siglo XVII Robert Hook, un científico inglés, observó con la ayuda de un microscopio muy sencillo, una lámina muy fina que había cortado del corcho de la corteza de un árbol. Lo que Robert Hook vio entonces era algo parecido a un panal de abejas formado por pequeñas celdas o celdillas, a las que él llamó células.
¿QUÉ ES LA CÉLULA?
La célula es la unidad de la vida, es decir, es el elemento más pequeño que forma un ser vivo. Algunos seres vivos, como las bacterias o los protozoos, están formados por una sola célula; son los organismos unicelulares. Otros, como las plantas y los animales, están formados por más de una célula, incluso por millones de ellas; son los organismos pluricelulares.
La mayoría de las células no son visibles a simple vista. Durante siglos los científicos no sabían que existieran. El invento del microscopio nos ha descubierto un mundo que nuestros ojos no eran capaces de ver.
¿POR QUÉ LA CÉLULA ES LA UNIDAD DE VIDA?
¡Cuántas veces has jugado con construcciones y has hecho una casa con muchas piezas! Cada pieza es la unidad de tu construcción, o lo que es lo mismo, es el elemento más pequeño que has utilizado. Los seres vivos también están formados por pequeñas unidades, las células, y ¡lo que es más sorprendente es que cada unidad, cada célula, tiene vida propia! La célula es el elemento más pequeño que está vivo.
¿Has pensado alguna vez qué necesitas para estar vivo? Nuestro cuerpo para vivir utiliza energía y necesita respirar, alimentarse y deshacerse de algunas sustancias. Además, estar vivo significa también que crecemos y podemos tener hijos. Todo esto es lo que llamamos los procesos de la vida.
La célula está viva porque en ella ocurren también estos procesos. En el interior de las células tienen lugar numerosas reacciones químicas que les permiten crecer, producir energía y eliminar residuos. La célula obtiene energía a partir de sus alimentos y elimina las sustancias que no necesita. Responde a los cambios que ocurren en el ambiente y puede reproducirse dividiéndose y formando células hijas. Por lo tanto, la célula está viva.
¿QUÉ HAY DENTRO DE UNA CÉLULA?
En la célula hay varias estructuras muy importantes: la membrana celular o plasmática, el núcleo y el citoplasma. Imagina un huevo, la cáscara podría recordar a la membrana celular, la clara al citoplasma y la yema al núcleo.
Para que en el interior de la célula se puedan llevar a cabo todos los procesos de la vida existen toda una serie de estructuras especiales, como pequeños órganos, que se llaman orgánulos. Los orgánulos están en el citoplasma. Cada orgánulo está encargado de realizar una función distinta como producir, transportar o eliminar sustancias, o generar energía. Las mitocondrias, las vacuolas, los lisosomas, el aparato de Golgi, los ribosomas, el retículo endoplasmático liso y el retículo endoplasmático rugoso son orgánulos.
LOS DIFERENTES TIPOS DE CÉLULAS
Aunque hemos dicho que los elementos que forman las células son muy parecidos, no todas las células son iguales. Hay estructuras que solo existen en ciertos tipos de células.
Por ejemplo, la célula que forma las plantas, la célula vegetal, se caracteriza porque su membrana celular está rodeada por una pared celular. La pared celular es una cubierta rígida y gruesa formada por celulosa, que protege y mantiene la forma de la célula. En la célula vegetal existe también una gran vacuola que actúa de almacén y ocupa un gran espacio en su citoplasma. Los cloroplastos son orgánulos que solo están presentes en las células de las plantas y en las algas. Los cloroplastos captan la luz del Sol y la convierten en energía mediante un proceso que recibe el nombre de fotosíntesis.
Otro ejemplo son las bacterias. Las bacterias son seres unicelulares, es decir, están formadas por una sola célula. En la célula bacteriana también hay una pared celular que rodea a la membrana celular, pero sin embargo no existe un núcleo y el material que contiene la información de la célula está en el citoplasma. Estas células “sin núcleo” se llaman procariotas mientras que las que tienen núcleo reciben el nombre de eucariotas.
El tamaño y la forma de las células pueden ser también muy diferentes. Muchas veces su forma y su estructura dependen de la función que realicen dentro del ser vivo del que forman parte. Las células también se especializan. Por esta razón, las células de la sangre son tan diferentes de las células nerviosas o de las de la piel. Para formar un organismo pluricelular, las células no solo deben diferenciarse en tipos especializados, sino también unirse y trabajar juntas para constituir tejidos y órganos.