¿Te imaginas un país sin policía ni presidente? ¿Crees que puede existir un país sin sistema de hospitales?

¿Te imaginas un país sin policía ni presidente? ¿Crees que puede existir un país sin sistema de hospitales?

El funcionamiento de una sociedad es increíblemente complicado: incluye tareas más agradables que otras, pero todas son necesarias, y tiene que haber personas dedicadas a su cumplimiento…

¿QUÉ ES EL GOBIERNO?

El Gobierno de un país es el conjunto de personas que toman las decisiones políticas y dirigen los asuntos del Estado. Es decir, personas que deciden qué cosas conviene hacer en ese país, y después se dedican a llevarlas a cabo.

ESTADO Y GOBIERNO NO ES LO MISMO

Conviene diferenciar cuanto antes Estado y Gobierno. El Estado es el sistema gracias al cual funciona el país: una serie de organismos e instituciones que no suele cambiar mucho, y que no depende del resultado de las elecciones. El Gobierno es el grupo de personas que dirige el Estado y decide hacia dónde debe moverse para mejorar la vida de sus ciudadanos. En los países democráticos, sí depende de las elecciones: puede cambiar cada cuatro años si los ciudadanos lo deciden. En las dictaduras, los gobernantes mandan por la fuerza hasta que ellos quieren.

El Gobierno, pues, es parte del Estado: es lo que se llama poder ejecutivo, que aplica las leyes. Los otros dos poderes que forman los Estados actuales son el poder legislativo (el Parlamento) y el poder judicial (los jueces). El poder legislativo se dedica a crear las leyes que ha de aplicar el Gobierno. El poder judicial, por su parte, es el que interpreta las leyes, vigila que se cumplan y juzga a los que las desobedecen.

Estas tareas están divididas para evitar que un solo grupo de personas acaparen todo el poder, y puedan hacer y deshacer a su antojo: es una de las garantías de la democracia.

¿PARA QUÉ SIRVE UN GOBIERNO?

La principal función de un Gobierno es ejecutar las leyes: hacer lo necesario para que surtan efecto. En los Estados democráticos, como ya sabes, ese permiso proviene de las elecciones: son los ciudadanos quienes deciden las personas que deben dirigir los asuntos de su sociedad.

El objetivo de un Gobierno, por tanto, sería asegurar el bienestar de todos los ciudadanos. Desgraciadamente, esto es prácticamente imposible; al estudiar Historia, comprobarás que eso no ha sido casi nunca así: hay Gobiernos buenos, regulares y malos, pero ninguno cumple todos sus propósitos.

Ejemplos de actividades concretas que desempeñan los Gobiernos son: mantener los hospitales públicos, el sistema educativo, las relaciones con otros países, el Ejército, la policía, la moneda, las ligas de fútbol, el transporte público, etc. Todas esas tareas, y muchas otras, dependen directamente de ellos. Y en algunos casos, dependen de los Gobiernos de las regiones, estados federados o comunidades autónomas en las que algunos países se subdividen, y que también forman parte del Estado.

CLASIFICACIÓN DE LOS GOBIERNOS

Normalmente, los gobiernos se agrupan siguiendo tres tipos de clasificaciones. Una clasificación habitual es la que distingue la monarquía de la república. En la monarquía, el gobierno lo ejerce una persona (el rey) que hereda esa dignidad de otro miembro de su familia (normalmente, su padre). En la república, la persona que gobierna no tiene necesariamente que tener nada que ver con la familia de su antecesor. Actualmente, en la mayoría de las monarquías, como la española, el rey no gobierna en realidad, sino que es el máximo representante del Estado y un símbolo tradicional de unidad.

Otra forma de clasificar los gobiernos es la que diferencia la dictadura de la democracia, siendo ambos conceptos totalmente contrarios. En una dictadura, lo que piense la mayoría no es tenido en cuenta. En una democracia, lo que cuenta siempre es lo que opine y decida la mayoría de los ciudadanos: el Gobierno representa y garantiza la voluntad popular.

Una tercera forma de clasificar los Gobiernos es la que diferencia los Gobiernos de los Estados federales de los Gobiernos de los Estados unitarios o centralistas. Un país federal está dividido en Estados que tienen sus propios Gobiernos, aunque actúan relacionados entre sí de alguna manera (como ocurre en Alemania o Estados Unidos). Un país unitario o centralista es aquel que tiene un único Gobierno y cuyas regiones no cuentan con poderes ejecutivos propios.

 


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